Presencia inquebrantable.

Esta mañana cuando venía al trabajo tuve un pequeño accidente, un joven que posiblemente no debería ni estar conduciendo me chocó el auto por la parte de atrás y cuando salí del auto para hablar con él y ver qué había pasado me di cuenta de lo calmada que estaba, no sentí que me hubiera pasado nada grave porque el golpe no fue tan fuerte y tampoco sentía enojo, estaba totalmente tranquila. En ese momento yo me pregunté, ¿puedo controlar lo que pasó? ¿Puedo controlar que mi carro necesita un nuevo el bumper? Y la respuesta es no, es algo que no puedo cambiar y por lo tanto debo aceptarlo.

Así que hable con el joven del otro carro sin ningún animo de darle una lección o indagar en los motivos del choque, solo me concentre en saber si él estaba bien y en obtener la información de contacto que necesitaba y fui totalmente consciente de que acababa de meditar y estaba llena de energía y tranquilidad; eso es una de las cosas que más me gusta de la meditación y de todas mis rutinas, que puedo empezar el día llena de paz y armonía, aun cuando debo enfrentar retos difíciles.

Yo recuerdo que he visto vídeos de personas que tiene accidentes y empiezan a gritarse y se enojan como si eso fuera a cambiar lo que pasó y eso no va a cambiar, por eso es tan importante entender el concepto que he mencionado en otras ocasiones, que habla de poner nuestra energía en las cosas que podemos cambiar y aceptar las que no podemos; esto aplica para todo, incluso para nuestro pasado, debemos dejar ir lo que nos ha pasado, el rencor y el odio, porque son esos sentimientos los que destruyen lo que sí podemos controlar.

Ahora es el momento de reflexionar sobre cómo está tu presencia actual, ¿inquebrantable o destruida? es tiempo de cambiar.

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