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No hay palabras que curen ese dolor

No hay palabras que curen ese dolor.

Hoy quiero compartir con ustedes que ayer fue un día muy difícil para mí socia Gina, porque perdió un ser amado y esa noticia destruyó su alma, dejándole un dolor que es imposible de calmar con las palabras.

Ella perdió a su primo que era casi como un hermano, quien desde hace un tiempo se sentía mal pero tomó la decisión de no ir al medico porque temor al covid-19; cuando Gina me contó lo que había pasado yo entendí que nada de lo que pudiera decir iba a hacer que ella se sintiera mejor y que lo único que yo podía hacer era rezar para que Dios le dé la fuerza necesaria para sobrellevar ese dolor y acompañarla y apoyarla de la manera que ella lo necesita, sea con un abrazo, escuchando, prestándole un hombro en el cual llorar o simplemente garantizando que se alimente, pero nunca, con lecciones de fortaleza.

Por eso hoy quiero que reflexionemos sobre el dolor y el vacío que deja la muerte de un ser querido y que entendamos que solo el tiempo se encargará de curar las heridas porque No hay palabras que curen ese dolor, esa es la reflexión del día.

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